Ya estuvimos analizando las posibilidades que teníamos para realizar la medición del ROI en cualquier proyecto de formación, pero ahora vamos a conocer y analizar algunos modelos más avanzados. ¿Has oído hablar del modelo de Kirkpatrick, por ejemplo?
El Modelo de Kirkpatrick es uno de los marcos más reconocidos a nivel mundial para evaluar la efectividad de una formación. Fue creado por Donald Kirkpatrick en los años 50 y propone 4 niveles de evaluación:
- Reacción: ¿Cómo reaccionaron los participantes ante la formación? ¿Les gustó?
- Aprendizaje: ¿Qué conocimientos o habilidades adquirieron?
- Comportamiento: ¿Aplicaron lo aprendido en su día a día laboral?
- Resultados: ¿Qué impacto tuvo en los indicadores del negocio (productividad, calidad, rotación, etc.)?
Este modelo ya permite tener una visión más profunda que simplemente medir asistencia o satisfacción. Pero si queremos ir un paso más allá, podemos adaptarlo para incluir el cálculo del ROI (Return on Investment).

¿Por qué adaptar el modelo al ROI?
Porque, especialmente en contextos corporativos, no solo importa si la formación fue buena. Importa si fue rentable. Es decir, si lo que se invirtió en tiempo, recursos y dinero ha tenido un retorno claro y medible.
Incluir el ROI nos permite responder a una pregunta clave:
¿La formación genera más valor del que cuesta?
El Modelo de Kirkpatrick + ROI: ¿cómo se integra?
El enfoque adaptado propone un quinto nivel (o una integración dentro del nivel 4), centrado en el análisis del retorno de la inversión:
Nivel 5 – ROI:
Se calcula comparando los beneficios monetarios obtenidos gracias a la formación con el coste total de implementarla. La fórmula básica es: ROI (%)=(Beneficios netosCoste total de la formacioˊn)×100\text{ROI (\%)} = \left( \frac{\text{Beneficios netos}}{\text{Coste total de la formación}} \right) \times 100ROI (%)=(Coste total de la formacioˊnBeneficios netos)×100
Por ejemplo, si un programa de formación en ventas cuesta 10.000 € y, como resultado, la empresa aumenta sus ingresos en 30.000 €, el ROI sería del 200%.
¿Qué beneficios tiene aplicar este modelo en formación online?
- Justificar la inversión en eLearning con datos objetivos.
- Mejorar la toma de decisiones sobre qué contenidos, metodologías o públicos priorizar.
- Enfocar los contenidos no solo en enseñar, sino en cambiar comportamientos y generar impacto real.
- Impulsar la cultura del aprendizaje estratégico, donde cada formación se vincula a resultados concretos.
Claves para aplicar el modelo con éxito
- Diseñar con el fin en mente: No basta con crear cursos atractivos. Debemos tener claro desde el principio qué cambio queremos provocar y cómo lo vamos a medir.
- Recoger datos antes, durante y después: Establecer indicadores base (por ejemplo, tasa de errores, productividad, etc.) y hacer seguimiento tras la formación.
- Involucrar a líderes y responsables de área: Son clave para observar cambios de comportamiento y facilitar la transferencia al puesto.
- Medir el coste real de la formación: No solo el coste del contenido, también el tiempo invertido por el equipo, herramientas, tutorización, etc.
- Traducir los beneficios a términos económicos: Aunque no todo se puede medir en euros, sí es posible estimar el impacto económico de muchos indicadores (reducción de errores, ahorro de tiempo, incremento de ventas, etc.).

El Modelo de Kirkpatrick adaptado al ROI nos ofrece una hoja de ruta para transformar la formación online en una palanca estratégica y medible. No se trata solo de enseñar, sino de generar resultados reales, sostenibles y alineados con los objetivos de la organización.
Invertir en formación es una apuesta por el futuro. Medir su ROI, es asegurarse de que esa apuesta realmente vale la pena.
