Superemos los cursos e-learning y creemos experiencias formativas

Llevamos hablando de cursos e-learning demasiados años. Llevamos mucho tiempo calculando números de pantallas, horas de formación… Sin embargo, no es esto lo que quiere el alumnado. Cada vez más, son las personas quienes demandan una experiencia enriquecedora, envolvente y sorprendente. Algo que les motive para seguir aprendiendo y esforzándose en un contenido que, por otro lado, también quieren que sea muy interesante.

Si la empresa quiere superarse, la formación para managers es clave

En ocasiones, managers y gestores no disponen de la formación adecuada. Seguro que estás acordándote de alguien que necesitaba un aprendizaje concreto. No tendría mayor importancia, si no fuera porque afecta no solo a su futuro profesional, si no también al desarrollo del negocio y, por supuesto, al desarrollo del resto de personas del equipo.

¿Y si el growth-hacking coincide con el growth-learning?

El growth-hacking es una de las herramientas más utilizadas para el crecimiento de startups. Es una herramienta muy extendida en diferentes países, pero básicamente se centra en buscar, con el mínimo gasto y esfuerzo posibles, el incremento de forma rápida y notoria el volumen de usuarios, o ingresos, o impactos, de nuestra empresa.

Contenidos para cursos que hacen match con la generación Z y Millennials

A veces, necesitamos ideas de contenidos para generar cursos. En ocasiones, es más complicado de lo que parece. Puesto que contamos con diferentes perfiles de personas entre el alumnado. 

Hemos hablado de la importancia del upskilling y reskilling. Este es un contenido centrado en soft skills, que, como habíamos comentado, es transversal y lo necesitamos todas las personas de todas las generaciones. Sin embargo, hay más contenidos que pueden ser más llamativos para las generaciones Millennial y Z. 

Cómo se pueden generar formaciones de calidad que impresionen

Desarrollarse profesionalmente es una actividad esencial que cualquier persona debe tener en cuenta. No importa el grado de implicación, el nivel formativo o el tipo de trabajo que desempeña, cualquier profesional necesita una formación constante si las empresas pretenden seguir el ritmo de las nuevas tecnologías en un mundo tan cambiante que las expectativas de los clientes están en constante ebullición.